Pero remontémonos al principio. "Cartas cruzadas", otra novela de Zusak, no me había preparado para esto, siendo una novela relativamente simple de auto-conocimiento con un toque de misterio y el idealismo de quienes quieren salvar al género humano. Cuando la vida de Liesel Merminger, contada por la muerte, cayó en mis manos, yo tenía la mente preparada para una tragedia al estilo Anna Frank, al estilo del niño con el pijama de rayas, me esperaba la inocencia de un niño en un contexto de morboso belicismo.
Qué equivocada estaba.
Los recuerdos de la muerte caen como piedras en la mente del lector, anticipando el terror. Un pedacito de realidad que, por alguna razón, pasa por la desgracia casi de puntillas. Son personajes especiales en el contexto de la sencillez de un pueblo alemán a finales de los años 30. Está Liesel, adoptada por una familia en Colonia después de perder a su familia, Están su madre, el perfecto ejemplo de una tsundere, y su padre, que me recuerda tanto al mío que casi duele. Y luego su mejor amigo, el rebelde corredor. Y dos niños luchando contra el hambre y la pobreza con pequeños robos de frutas, como pequeños gatitos con el lomo erizado. Y luego el prisionero judío, el invitado, y los lazos de su vida, y sus planes de venganza, y sus libros y cuadros. Es el mundo alemán a los ojos de una muchacha alemana, rubia y de ojos azules. ¿Qué podría salir mal?
El mundo entero estaba saliendo mal. Y cuando casi has olvidado que estás en Alemania y que Hitler pierde la guerra, Zusak moja el pincel en la oleosa pintura y extiende las cenizas por el cuadro, enseñándote que nadie es bueno ni malo, nadie se salva y nadie pierde. Es un súbito mordisco amargo en medio de un alimento dulce y casi insípido.
El desarrollo de la obra no es rápido, pero tampoco necesitas que lo sea. Te basta con deslizarte por las páginas como quien se tumba suavemente al sol y se deja acariciar por su calor. Y si luego se nubla y llueve, bueno, podía ocurrir. Estabas avisado, en realidad.
Así que, lector, te recomiendo que en tiempos de tormenta cierres los ojos y pienses en el sol, y solo así podrás sobrevivir a este libro.
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